¡Que viva la MEDIOCRIDAD en educación!

14/06/2007

 

Creía que ya pocas cosas podían superar mi capacidad de asombro y la realidad me demuestra todo lo contrario.

Debo ser muy torpe, pues mi entendimiento no alcanza a comprender las oscuras y mezquinas razones que han llevado a esta decisión. Lo que sí está claro es que desde los poderes, se valora lo que en sí y por sí carece de valor; es lógico, pues, que una persona de la talla, no sólo profesional, sino  humana de Isabel, no se valore.

         Es como echar orquídeas a los cerdos.

         ¡Que viva la MEDIOCRIDAD en educación!

         No entiendo nada.

 

         La noticia es, realmente, TRISTE.

        

Dora